martes, 16 de mayo de 2017

Tus días se llenaron de silencio.



Arde el pastizal de tus recuerdos con el calor insoportable de tus desdichas.
Nadie puede detener lo que la historia sembró de frente a tus palabras.
Ni tu decencia fue capaz de evitar que tu alma fuera un dolor que se desnuda.
Porque estaba escrito desde antes que tan siquiera te atrevieras a pensarlo.

Siempre es así la indiferencia del que nunca le importó aprender tan siquiera un poco. 
Y la muerte llegó con una bala de plomo a decorar tu sepultura de lirios blancos y puros. 
Mañana serás solo una noticia pasajera de una realidad tan acostumbrada a la sangre que no hace falta enjuagar las manos en un manantial puro y claro.
Es crudo ver el hambre por relatos que continuamente se abrazan unos a otros.

Así es este oasis desierto de sueños.
Solo un cúmulo de verdades que prefieren ser solo mentiras.
Que desean pasar desapercibidas por un calor que duerme hasta a el amor más despierto.
Nada cambiará con tu sonrisa.

Tus días encerrado en los silencios te calaron muy profundamente.
Tanto fue el dolor en el pasado que prefieres vivir en la oscuridad que lastima.
Renunciaste a lidiar con los colores que alumbran los aires de tu propia libertad.
Esa fue tu decisión ante las palabras que nunca se arrepienten por haber salido en un texto que ahora ya no vive solo en mí.
Tus días se llenaron de silencio.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
17/05/2017.



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