lunes, 14 de agosto de 2017

Morimos por querer solo vivir sin sentir.


Morimos con el aire impregnado de noticias negativas
que no se desvanecen con el olor agrio de la orfandad.

Morimos con las palabras oscuras 
que endurecen las arterias del espíritu
quebrando los suspiros que anhelan una 
segunda oportunidad para seguir viviendo.

Morimos cuando nos rendimos ante 
la catástrofe que lo inunda todo,
borrando el camino que seguimos 
con ilusión y compromiso.

Morimos cuando dejamos de amar 
sin pedir algo a cambio.
Morimos cuando olvidamos quienes somos 
en un mundo estéril y descorazonado.

Morimos cuando retenemos las palabras dulces 
y preferimos lanzar veneno en vez de rosas.
Morimos cuando preferimos estar despiertos 
que seguir soñar al lado de aquel ser humano 
que solo desea tu calor limpio y sano.

Morimos cuando queremos que todo suceda 
de prisa porque ignoramos lo bello 
qué es seguir disfrutando todo con calma.

Morimos cuando nos volvemos insensibles 
a la caricia tierna de nuestra única mascota.
Morimos cuando solo pensamos 
en cómo seguir viviendo esperando la muerte.
Esa muerte que la tenemos segura.

La vida plena se nos escapa de las manos 
sin darnos un poco de cuenta.
Morimos por querer vivir sin sentir.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/08/2017.




Si es preciso olvidarlas



Han pasado muchas primaveras 
desde que el último invierno te dejo esas cicatrices 
que el otoño no ha podido enterrar bajo las hojas secas.

Era muy pequeño para acordarme 
pero esas batallas como una maldición 
se repitieron con dolor muchas veces
como para poder olvidarlas,
Tal vez solo a mí 
no me puedes ocultar esa historia rota.

Ahora sé que reflejas sin querer en tu mirada 
esa pérdida en una infancia anunciada
que cultivaste odiando a la impaciencia
y que los años caminaron sin ti con mucha prisa.
 
Sin tolerar las amarguras te diste cuenta 
que ese pasado te pesa tanto 
que es un lastre que te sumerge 
en las profundidades de la tristeza 
que te habita disfrazando el dolor.

Como quisiera que mi amor te alcance
para borrar ese ayer oscuro,
como quisiera poder ser esa manta protectora 
que te refugiara del rencor que te acaba.

Nunca he perdido el perdón en una ilusión 
efímera y olvidada.
Porque la fe es lo último que se pierde.

Esperaré a esas primaveras venir a ti
con el verano listo en la mirada, 
para si es preciso también olvidarlas.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/08/2017.


domingo, 13 de agosto de 2017

Mis mejores otoños están por venir



Un destello de luz se asoma tímidamente 
por mi memoria apresurada,
por esa mirada que se incursiona 
por la ventana de mis ilusiones 
buscando a la luna y su esplendor.

Sé que está todavía allí,
reservando a mis mejores otoños por venir,
reposando a los días que pasan como apresurados 
porque simplemente ahora la mirada es más cautelosa,
ya no se extravía a la primera silueta escondida 
de mi retórica por querer mucho vivir.

A estas alturas de mi vida he perdido el interés 
por el halago que no es sincero,
me he alejado de aquella amistad convenenciera 
por su gran ego de superficialidad.

En el pasado muchas veces me quisieron 
robar la alegría, esa que se destella 
y se contagia a la primera sonrisa,
quisieron amargar a mis intentos 
por imitar a aquel que en el pasado 
me enseñó todo con su ejemplo 
y que ya no está para cuidar mi andar.

Como un cobarde muchas noches incontables 
fui un barco de papel a la deriva, 
extraviado en un mar de noche 
en la oscuridad de un infinito frío 
sobreviví en su inquietante profundidad.

Aqui estoy, sigo pregonando mis incontables alegrías nunca me perdí extraviado 
en los sin sentidos de la vida,
queriendo agradar solo a los resentidos,
a esos que aman a la única maldad.

En la historia de mi vida 
yo he sido mi rescate, en esa soledad de mi compañía,
que me ayudó a descubrir alegremente 
que los gatos prefieren mi presencia 
para acurrucarse en mi seguridad.

Nunca tendrán precio los desvelos 
que a veces son más que necesarios, 
para recuperar a esos días 
que necesito para descansar soñando.

Ahora nadie me dirá lo que tengo que escribir 
en las hojas de mi vida, 
nunca volverán a ser solo simples palabras vacías 
de una poesía trasnochada y rota.

Ahora solo me duele saber 
que poco a poco se están muriendo 
todos aquellos que marcaron mi vida.

El mundo se está quedando solo 
siento mucha tristeza saber que nada volverá
a ser otra vez igual sin ellos.

Mis mejores otoños están por venir,
los espero reposando a todos los días 
que aún quedan para poder escribir 
con ese destello de luz que se asoma 
tímidamente en un nuevo día por mi ventana.

La luna se fue con esa luz que alumbra 
a la oscuridad impidiéndole salir una vez más. 

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
13/08/2017.


martes, 8 de agosto de 2017

El cielo cada vez está más lejos de ti.



Gritos de cólera que invaden tu sangre 
en busca de una víctima más
así son de insensatos los aullidos 
que no tienen ni idea de cómo defenderse
ante la tempestad que barre con toda 
tu humanidad insignificante y pérdida 
en un mundo ajeno a tu pobreza 
por una estirpe negra y abandonada 
desde que tu mirada tienen la posibilidad  
de observar a tu figura olvidada en el frío 
de tu soledad por tantos siglos fuera de casa.

Así es tu pobre voz que no se escucha
ante tanto escándalo que enfurece 
ante tu baja oportunidad de concentrarte
en las cosas que son verdaderamente importantes.

No lo podrás cambiar,
no tiene caso que te desgarres intentándolo 
de mil maneras diferentes, 
tu mirada cansada siempre delata tu ignorancia 
de tantos siglos llenos de tabúes facciosos 
por una educación funesta y obsoleta 
que olvida que alguna vez fuiste un clan glorioso 
y lleno de riquezas que adornaban tu cabeza
con plumajes de mil colores de libertad.

Ahora solo eres una antigua pieza de museo 
que se abarrota los domingos 
cuando tus ojos pueden ver el sol y las estrellas 
que te han olvidado 
porque ahora solo sabes mirar 
a donde tus pies caminan.

El mar nunca pudo consumir tu fuego,
tampoco el frío hizo doblar tus pasos descalzos, 
solo las ruinas amontonadas en un paraje boscoso 
son muestra de que tu luz brillaba 
en la oscuridad más absoluta.

Ahora tu enfermedad termino 
con la poca fe que te restaba 
ahora solo quieres descansar 
antes que tus manos agrietadas 
por la tierra dejen de tener la suficiente 
fuerza para poder sujetar tus palabras 
que gritan aquel nombre impronunciable 
por los enemigos que temblando se escondían 
de tu presencia guerrera.

Eres rico en historia 
y pobre en sueños de gloria,
nadie escucha tu voz 
porque se han cansado de robarte 
a manos llenas.

El cielo cada vez está más lejos de ti.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
08/08/2017.



domingo, 6 de agosto de 2017

Mar adentro.



Mar adentro.
Marea que arrastra a mi dolor 
con cada intento que no recuerda
cuándo fue la última vez que tuvo la valentía
de no ahogarse en sus lamentos.

Mar adentro.
Agua salada de la desdicha 
que con un solo sorbo de agua dulce 
se convierte en la verdad que es absoluta.

Mar adentro.
Solo el mar azul como el zafiro 
logra apaciguar la furia de la luna y su marea.

Mar adentro.
Que en su venganza no se conforma 
con el canto de la noche en su constante oleaje 
que arriba adormeciendo lentamente 
a cada palabra que se niega a naufragar 
en la inmensa calamidad de las mentiras.

Mar adentro.
Nunca lo hundirá la vergüenza de esos ojos 
que no saben disimular la tristeza 
de un puerto alejado del amor y las caricias.

Mar adentro.
Del otro lado del mar te estaré esperando
con los brazos abiertos implorando al tiempo 
que detenga su partida.

Mar adentro.
Que despierta la ansiedad 
por la ausencia de tus besos humedos 
por la brisa de tu tierna sonrisa.

Mar adentro.
Nunca dejaré de mirar hacia 
lo lejos que observa la mirada,
ahí estaré una vez más esperando que el sol
se asome por el horizonte azul de la mañana.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
07/08/2017.







viernes, 4 de agosto de 2017

Sí que lo fue.



Lo fue.
En el intervalo de un amor se quedo mi pasado, 
era viejo y sin sueños hasta que por sí mismo 
pudo parir un nuevo aliento que triste y lento 
en sus lamentos deseó volver atrás.

Y en la sorpresa viajaron caminantes mis mejores deseos hasta descubrir que en el invierno 
mil primaveras se convierten en la mayor rareza 
de poder existir.

En ese camino la fe se topó con el lamento 
de la muerte, ella se encargó de borrar 
a toda la nostalgia de un futuro que desea 
soñar con un porvenir que el odio nunca podrá vencer.

Solo con amor podré seguir acuñando 
un sin fin de sabores 
llenos de un cariño que burlará al rencor 
para no tener que llorar por el resto de mis días.

Solo con ese amor podré seguir 
controlando a esa destreza imaginaria, 
con ella nunca dejaré de ser tenaz 
en mí lucha para poder derrotar a la marioneta 
que es la vida.

Ahí los sueños formaran su propia historia 
nunca dejaran de seguir escribiendo aquellos 
murmullos vivos que en un aliento se construye en paz.

Lo fue.
Y con esas alegrías que construyen actos buenos
supe eludir a la guerra,
nunca pudieron sus embates emboscar a mi palabra 
para que ella dejara de acariciar con versos a toda 
la fuerza que se alimenta de la bondad.

Solo con amor seguire siendo más 
que solo un recuerdo inmediato que termino 
con lo pesares de una noche caprichosa 
que ya no quiere vivir atrás con lo que fue.

Hoy mi futuro es una dicha permanente 
de un pasado que vivió con su presente 
de un pasado que solo fue.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
04/07/2017





lunes, 31 de julio de 2017

Las últimas lágrimas se fueron al cielo.



Las últimas lágrimas se fueron al cielo, 
alcanzaron la luz que destella fulgores
en una oscuridad que se inunda 
de un vacío impaciente.

Ahora miramos el cosmos 
cómo sencillos mortales,
ignorando la grandeza de Dios,
como si fuera ajeno a nuestra naturaleza humana.

Hablamos de Dios en la hora que duele,
cuando la palabra es un gesto afligido,
cuando amamos con la ternura de una cría 
a su madre en la ausencia del calor 
y el arropo del frío.

Hablamos de Dios con odio y martirio,
como si solo fuéramos un hijo perdido,
olvidándonos de él cuando en la carne 
reflejamos un deseo marchito.

Hablamos de Dios en las horas 
de un recuerdo que tuerce a la conciencia 
porque no sabe cómo sanar en el olvido.

Pronto estaremos mirando
el mar en su azul envidiable,
sintiendo el cálido abrazo del sol 
cuando acaricia al frío. 

Pronto tendré el pretexto perfecto 
para olvidar en un rincón mis pensamientos,
ahí las últimas lágrimas no tendrán 
el tiempo de evaporarse para regresar 
como un río y regar a caudales a la mejor 
versión de mi tierno cariño.

Solo el cosmos es un silencioso testigo
de la grandeza eterna ante las últimas lágrimas 
que se fueron al cielo.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
01/08/2017.

miércoles, 26 de julio de 2017

Nada se pierde para siempre



Nada se pierde para siempre, 
nos queda el recuerdo que se aferra 
a un futuro que soñamos porque vendrá después.

Es evidente el deterioro que no se borra con los años, 
solo se arrastran alargando el letargo de una lejanía,
eso lo hace más que un pequeño fragmento 
elocuente de lo que fue el ayer. 

Es notable el deterioro de mi vista cansada,
tal vez es por las tantas injusticias que he tenido que sentir,
pero aún así prefiero seguir fingiendo 
que el tiempo es mi aliado travieso y celoso 
que bromea con seguir jugando a la vida conmigo.

El vértigo al miedo seguirá imponiéndose 
a un espacio que difícilmente se borra con la miseria 
que flota por la frágil palabra.

Es muy cierto que me duele el sufrimiento 
que va rompiendo mi esfuerzo para convencerme 
que no debí de querer más que un poco  más de todo.

Es muy cierto que me duelen los días que no se olvidan 
con el duro amanecer que solo se desvanece,
pero aún así, tengo el deseo intacto 
de poder decir que esas horas que me faltan 
nunca las podré comprar con el dinero,
es difícil reconocer que la emoción prevalece, 
a pesar que a la fuerza ya le falla la memoria.

En el ayer solías fingir que no existía mi presencia,
era más que un truco barato para consumir
tú vergüenza por no poder olvidar 
a las ofensas que nunca se perdonan.


De nada te sirvió la disculpa fingida sobre un libreto viejo,
no fué más que un ruego falso que convencía a quienes solo son iguales que tú.  

Tu pasado sofocó el poco aire que dejaste 
en un ambiente viciado por tantas envidias sin fin,
ahora lo sabes muy bien, 
nunca fueron rentables tus planes.

Hoy mi prosa es más fuerte. 
Tu obsesión solo vivió para destruirlo todo,
pero nunca pudiste arrebatarme todo lo tengo, 
mi sonrisa siempre será una evidencia visible 
que el ocaso te ha ganado la pasada.

Nada se pierde para siempre, 
me queda el recuerdo que se aferra 
a una historia que lo tuvo todo,
que lo tiene todo porque rápido aprendió 
a vivir un futuro sin ti.

Nada se pierde para siempre.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
27/07/2017.

sábado, 22 de julio de 2017

Encontré el secreto de una vida maravillosa.



Encontré el secreto de una vida maravillosa,
lo escuche con la voz del corazón 
que vive en el último rincón del universo.

Ahí en el final infinito todo es posible,
aún cuando tengo un poco de tristeza 
en la mirada por tanto mirar 
el seco páramo de la soledad absoluta.

Ahí aprendí a no llorar con mi esperanza,
a seguir con el deseo intacto para no odiar.

En ese rincón todos los sabios 
conocen muy bien las historias,
solo deseo que a sus palabras 
el viento no las arroje al suelo 
antes de que las pueda escuchar.

Ahí aprendí a no pasar por alto todas las cosas,
ahora veo el caer de las flores de la bugambilia 
en la entrada de mi casa,
ahora sé que nada tocara su esencia,
nadie le robara la calma,
porque solo son mentiras que llegan corriendo 
como si supieran que llevan tatuada la prisa 
en alguna rendija malsana que no sabe apagar 
a la noche con una sonrisa.

Ahora sé que encontré el verdadero secreto,
es maravilloso saber 
que solo me basta con ver amanecer,
observar cómo corre mi gato hacia la ventana,
el solo quiere escuchar a la vida, 
y ver cómo ella se prepara para ofrecerle
una nueva historia que vivir.

Ahora sé cómo debo escuchar a la hora temprana,
es un poco fría en su mañana,
porque necesita un poco asolearse 
hasta poder borrar todo el rastro de humedad.

Ahora sé que llegarán los primeros rayos 
de la mañana con el sol en mi ventana, 
dejaré que mi gato vea a los pájaros 
que vuelan cantando la melodía de su libertad.

Encontré el secreto de una vida maravillosa,
es la voz de mi corazón que aprendió a amar.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
23/07/2017.

miércoles, 19 de julio de 2017

Sobre un rojo carmesí



Tu corazón es de rojo carmesí,
tan intenso en su fulgor
que emana una sensación
que sana mis plegarias.

Es como sentir el calor
de los rayos del sol
sin tener que preocuparme
de nada en absoluto.

Los ruidos del campo
no distraen mis sueños.
Tengo paz, esa útil sensación
a la espera de la calma.

Nunca imaginé que algún día,
respiraría sin miedos,
nunca pensé que estaría inerte
como lágrima muerta
en su magnífico brillo de luz,
sin emitir algún sentido
de urgencia que despertara mi ego.

Ahora descanso preparándolo todo,
escuchándolo todo,
sin prisas ni aspavientos,
sin dolor ni angustia pasajera.
Sin tener que estar alerta
protegiendo a mi corazón de la guerra,
de una lucha que de un tajo
me partiría en dos.

Sobre rojo carmesí descanso,
desnudo de remordimientos,
transcurriendo en mis sueños,
en una inmensa llanura de paz.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
19/07/2017.






martes, 18 de julio de 2017

Aún con la neblina



Nadie lo contó,
viví con las sombras que enterraron 
a mis miedos.

Fui testigo de mis ojos,
ellos grabaron historias tejidas 
de mis tiempos confusos. 

Yo lo sentí,
fueron suspiros profundos los que huyeron 
del lastre de mi propia orfandad.

Y ahí, con el frío adolorido por la desvergüenza,
fui limpiando mi rostro con el amor
el amor que tengo por ti.

Nadie lo contó,
siempre valdrá toda la pena detenerse 
a escuchar cómo amanece el día a tu lado,
aún con la neblina de saber que ya no estás.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
18/07/2017.