martes, 16 de enero de 2018

En lo profundo del bosque.




En lo profundo del bosque
lejos de las rancias inquietudes
arraigadas por los años
vivien las flores silvestres
ellas nunca soñaron con adornar a la vida,
sus raíces echaron con la esperanza
de poder huir en la tierra del peligroso sendero
que con su camino solo nos asecha.

Bajo el barullo de un riachuelo
se escuchan los ecos rebeldes,
están tan contentos como siempre
escurriéndose a caudales
con los inquietos colores azules y verdes
un brillante turquesa que quieren llegar
a toda prisa a un mar radiante y celeste.

Esta vez el murmullo de las aves pequeñas
se escuchará hasta el cielo imponente,
no importa cuanto me oculte
el abandono en un silencio no podrá verme
esta vez podré escaparme contento,
brillaré de nuevo con mis versos alegres.

Quisiera poder convertirme en un río subterráneo
en donde la luz aurora solo se pierde
quisiera poder ser un tifón entre un millón
de traviesas desventuras
para con mi primavera tibia poder envolverte.

No quiero volver a verte triste
en un invierno cruel
que solo nos congela con su frío insensible,
te amo radiante
como el colibrí que nunca se detiene,
te quiero sonriente
como la pradera verde que solo florece.

Quisiera poder terminar
con la oscuridad que crece
con el cristalino manantial del perdón
que pronto lavara con sus aguas
el desamor que el mismo odio hizo crecer
para poder ahora sí deshacerse de ti,
en lo profundo del bosque
vivien las flores silvestres.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
16/01/2018



domingo, 14 de enero de 2018

Antes que el deseo se amotine al amor.



Al amanecer el poeta desertó  
¿y ahora quien narrará
en un verso lo que nace nuevo?
quizás solo son buenas costumbres
en un espacio turbulento
con un vidente mudo que prefiere las palabras
entre un remolino de imágenes nítidas
hasta impregnarse de la esencia del dolor.

Tal vez fue el amor o la locura
o el sufrimiento en cada gota que se junta
en un pocillo de metal raído por el óxido de la vida
que está expuesta a la intemperie de una brisa enferma
y un poco más sabia que le parece que lo conoce todo.
Me gusta caminar hacia el horizonte
y en esa orilla infinita
simplemente desplomarme
hasta que alguien más lo intente de nuevo
desafiando al incipiente escenario
que sencillamente nos tocó vivir.

En ese vórtice supremo casi todo cambia
nada es igual que en esos siglos
alejados por el tiempo,
resulta ser muy perturbador
tener que elegir entre la rutina
de una vida que marcha a toda prisa
porque la vida no tiene permanencia voluntaria
y quisiera por siempre escuchar tu voz.
Solo quiero que no agaches la mirada  
ante tanto horror que se asoma en la ventana,
sostén con fuerza mi mano
estoy seguro que mis letras todavía guardan un poco de calor.
 
El frío arrecia desesperado
conforme avanzan los minutos en la noche
ya es mi hora de tener que dormir
lo haré antes que el deseo se amotine al amor
y tenga que despertarme de nuevo
cuando la noche amanezca
ante cualquier resquicio del sol.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

14/01/2018.

sábado, 13 de enero de 2018

Estaba herido y volví a vivir.



Estaba herido
ente huecos de metal
mis manos lloraban,
no podía controlar el pulso
y sujetarme el rostro perdido,
ahora mira como la nieve
refleja su destello iluminando
con plena luz mis pasos
ya no tengo que mirar
al suelo a donde piso.

La vida es perpetua,
he visto como Dios
curará a la enfermedad
que destruye lentamente
a mis seres queridos,
pronto el tiempo vendrá
con la lluvia esplendorosa
llevándose escurridos
los infames lamentos en quejidos.

Nunca he padecido de insomnio
que desvele a la mañana,
siempre me he dormido todo
hasta que ya no he sentido a la cabeza
por andar cazando estrellas
en un firmamento infinito.

Tal vez es imposible
respirar en un instante,
siempre me escabullo
de la mentira envenenada
abrazando al olvido
con una simple blanda almohada.

Quisiera ser ese velero
que con sus alas blancas
zarpar azaroso
con el viento de mañana,
siguiendo a las gaviotas
que ponen en el cielo su nido
simplemente quisiera dejarme llevar
con el mar celeste en su profundo brillo.

Estaba herido
deambulante vendiendo
mis mejores latidos
dejando que el fruto de mis labios
fuera un fruto podrido,
ahora tengo esperanza
porque se que todo es posible.

Aun tu mirada es un niño perdido,
aunque la angustia te axfisia
tengo la ilusión de que las penas
se evaporan al menor roce del umbral
de una promesa asegurada.

El árbol crece con el rocío nocturno
que se irá en la mañana
el ruiseñor todavía vive
lo escucho cantar
suavemente en mi ventana
la vida es un regalo de perlas y tesoros
sobre los hombros
orgullosos la llevamos
más allá del dolor
se desnuda limpia y pura la vida
estábamos a ciegas
hasta que subluz hizo posible
disfrutar de nuestras vidas.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2018.








viernes, 12 de enero de 2018

Nuestro amor es más grande que los dos


Fragilidad 
deambulo entre los sueños flotando 
con los ojos semiabiertos 
sonambulo
intermitente entre un zumbido 
en el oído que nunca me habla, 
cansado 
huyendo de la luz 
con movimientos 
de un sentimiento con esperanzas
nunca te han amado 
con un abrazo de soledad.

Restringido 
cortado de los árboles  
antes de ser un fruto dulce 
solo pausas,
quietud que cierra los ojos 
ante el suspiro que inhala 
el frío aire de una madrugada más.

El mar se escucha 
en tu pecho solitario 
nada importa 
si no es todo a tu lado, 
vejez sin esperanza 
tus manos son muy pequeñas 
para sujetar con fuerza 
todo aquello que quisieras controlar.

Ojos que no pierden detalle 
de todas las insignificantes palabras 
que tu mente simplemente no escribe 
paz inaudita 
camino que sana las heridas.

Si no te ayudo 
¿Que sentido se tiene para vivir?
te quiero contar 
lo que hace revolotear a mi estomago 
en todas las madrugadas ausentes.

Es más el miedo 
que la verdadera traición,
pausa en una noche 
que apenas empieza, 
otra vez terminaré recitando 
versos en voz alta, 
escuchando silencios vencidos, 
letras que nunca escuchas 
porque tú atención 
siempre está en la mirada que voltea 
solo a otro lado.  

Nuestro amor 
es más grande que los dos.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2018.

En los ciclos completos




En los ciclos completos, voluntad
ansiedades perfectas de un amor
espejismos blandidos en dolor
con un triste pasado sin verdad.


Dejaremos sentir oscuridad
sin los grandes secretos del rencor
respirar un valor reparador
lo queremos sentir sin la maldad.


Con poder absoluto, aprovechado
infortunios desdichas es fatal
espejismo en un aire castigado.


Escuchando paredes,asediado
en palabras,fatiga sin moral
absoluto dolor abandonado.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
11/01/2018.


Soneto clásico con ritmo melódico puro.

martes, 9 de enero de 2018

La primavera llegará a mi vida



No es más fuerte el odio
que las cicatrices que el tiempo nos deja
ahí el dolor nos soborna
intentando dominar la soberbia.

Con remiendos cansados de tanto coser
las descomposturas de la vida,
intento descubrir aquella lejana estela de luz
que insegura por el borde de la vida se asoma.

Son tantos los días
que se han acumulado con su horrible pobreza
que he perdido el recuento del recuerdo
de lo que antes se llamaba belleza.

Quisiera poder romper de un solo golpe
las cerraduras que atan las palabras,
son prisioneras de su propio silencio
solo piensan lo que nunca hablan.

El día que así lo quieras
construiré un memorial para contemplar tu inocencia
ahí algún día el silencio
se levantará para olvidar sus secretos.

En vano fui impaciente
ante el inmenso alquitrán que tanto huele,
tarde que temprano el dolor
tendrá que dejar de ser tu confidente.

La muerte se oculta de la vida
como un animal agazapado
estudiando a su presa con pobreza
con el puro instinto de cazarnos.

Siempre sentí un inmenso terror
por la tempestad que llega,
hasta mis labios secos se cerraron
para no pronunciar esos sueños frustrados.

Pronto olvidaré la nostalgia
de los espejismos pasados,
mi esfuerzo aliviará mi sacrificio,
la fuerza de las flores, aún lejos de su tallo afloraron.


Vivir siempre será lo más hermoso,
bajo su perpetua voluntad
nuevamente encontraré la salida,
no me impaciento, la primavera llegará a mi vida.  

Poesía
Miguel Adame Vázquez

09/01/2018.

lunes, 8 de enero de 2018

Nunca más un migrante furtivo



Patria es el amor que fundó mi entusiasmo
en una plegaria invasora de ilusiones lejanas,
así es mi tierra negra y húmeda
con el silencio de verme lejos del fuego
que me parió en sus entrañas.

Bajé a la otra orilla en un barquito de papel
donde llegue a un puerto seguro
ocultando ojos tristes con los sentimientos ahogados
aquí están mis escombros
bajo el sudoroso pan que en la lejanía me he ganado.

Aquí encontré a los héroes que cambiaron mi historia
con la esperanza ganada y la vieja historia perdida,
aquí el sol ya no calienta lo mismo
mis lágrimas se secaron en el olvido,
soy un inmigrante de ultramar y renovada conciencia.

Que vive en un refugio de estrellas y bellos ríos
que ya no le duele más una espalda cansada,
la comarca quedó en el recuerdo que siempre se añora
en la fuerza del perpetuo canto del ave dorada
que me abraza en esperanza para forjarme la vida.

Soy un inmigrante de piel morena y pies descalzos
que encontró en el nuevo horizonte
un oasis de semillas y grandes montañas,  
en donde el viento acaricia a mi memoria
con el amor de un nuevo refugio que guarda.

Mis hijos nacerán sin hambre y sed que mata
donde el fuego volará sin dejar rastro y estela,  
moriré sentado en el limo,
contando las cuentas del ámbar de mi collar favorito
mi recuerdo ya no será un pasado furtivo.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
08/01/2018.


En lo profundo del bosque.

En lo profundo del bosque lejos de las rancias inquietudes arraigadas por los años vivien las flores silvestres ellas nunca s...